Limitado en 1Km²
Esta serie registra la densidad de un territorio inexpugnable. En un radio de apenas un kilómetro cuadrado, que me fue asignado, la arquitectura de Saint-Malo se manifiesta como una red de muros, piedras y cercas que blindan la propiedad privada y confinan la existencia.
Transitando el espacio público, la cámara adopta una actitud voyerista, un intento persistente por trasponer el límite. Sin embargo, lo que se revela es un espejo de la propia opresión: la mirada no encuentra libertad de este lado de la cerca, sino la repetición del encierro. Bajo una luz que actúa como catalizador necesario para evidenciar la densidad de la materia, se expone una verdad compartida: el muro atrapa por igual a ambos lados.
No hay adentro ni afuera; solo una amalgama de estructuras donde el habitante está tan cautivo por su refugio como el fotógrafo por su exclusión. La solidez es la única certeza en este aislamiento mutuo.






